viernes, 30 de diciembre de 2005

Tendencias

El cine se lo merece

Olvidemos al Garci como hombre político, como hombre que vota, como hombre a la derecha.
Olvidemos al Garci cineasta, al Garci querido por unos y rechazado por una mayoría en la que, quizás, te encuentres.

Olvidemos fobias personales y afiliaciones políticas y ofrezcamos al cine el respeto que merece. Al buen cine. Al que Garci siempre ha presentado en su programa. Porque lo que queremos salvar es el Garci salvador, el Garci que durante 10 años nos ha rescatado del naufragio de 6 días para, en ese oto día de la semana, regalarnos algún título poco accesible, con sabor añejo, un licor de cosecha envidiable que, cuando menos, ha dignificado el blanco y verde del símbolo de la 2.

Ahora, ese mismo número, ese mismo canal, alegando "limpia de imagen de la cadena" se quita de en medio, si no el mejor programa de cine, al menos sí el programa que mejor cine nos traía. Será que esa "limpia de imagen" implica cargarse la cultura. Señores. España alberga amantes del buen cine como los hay del buen fútbol o del buen vino. No nos den con la puerta en las narices.

Garci y su troupe han sido, ante todo, una garantía para todos nosotros. Puede ocurrir que esta película te guste menos y aquella quizás no sea de mi gusto, pero es innegable que todas ellas han mantenido, siempre, religiosamente incluso, un admirable nivel de calidad.

Por el buen cine, contra la eliminación de QUÉ GRANDE ES EL CINE.
Garci, 10 años más

Manifiesto de contra la eliminación de qué grande es el cine

jueves, 22 de diciembre de 2005

Navidad

Rojo, todo rojo. Soy un triste amasijo de vísceras repartidas por el mundo. Siento como con cada bocanada de aire que doy me voy escapando lentamente, escupiendo sangre. Trocitos de vida coagulados que como lágrimas se me van cayendo. Escapándome como he hecho siempre. Huyendo de la sombra que me perseguía, ésa que era yo. Sombra agonizante de un pasado muerto del que ya no me queda nada. Y ahora tengo que recordar, ahora que lo que quiero es olvidar. Ahora que quiero cubrirme con el polvo blanco de las aguas del Leteo, tengo que llevar a cabo mi última acción: la delación. Pero si todo fuera un sueño... soñar que muero, soñar que he vivido, convertirme en el sueño de otro que sueña con mi muerte. Dejar de ser antes de dejarlo. Ya no tendría que arrepentirme, ya no tendría que delatarme. Sueño soñado por otro. Que soy si no eso, reflejo del espejo que miran los demás. ¡Ay!, sin embargo reflejo volitivo.

sábado, 10 de diciembre de 2005

Fragmentos

"Cuánta gente tienes que matar antes de ser considerado un asesino de masas y un criminal de guerra? ¿Cien mil? Más que suficiente, habría pensado yo. Por eso es justo que Bush y Blair sean procesados por el Tribunal Penal Internacional. Pero Bush ha sido listo. No ha ratificado al Tribunal Penal Internacional. Por eso si un soldado o político americano es arrestado Bush ha advertido que enviaría a los marines. Pero Tony Blair ha ratificado el Tribunal y por eso se le puede perseguir. Podemos proporcionarle al Tribunal su dirección si está interesado. Es el número 10 de Downing Street, Londres."


"Al inicio de la invasión se publicó en la portada de los periódicos británicos una fotografía de Tony Blair besando la mejilla de un niño iraquí. 'Un niño agradecido' decía el pie de foto. Unos días después apareció una historia con una fotografía, en una página interior, de otro niño de cuatro años sin brazos. Su familia había sido alcanzada por un misil. Él fue el único superviviente. '¿Cuando recuperaré mis brazos?' preguntaba. La historia desapareció. Bien, Tony Blair no lo tenía en sus brazos, tampoco el cuerpo de ningún otro niño mutilado, ni el de ningún cadáver ensangrentado. La sangre es sucia. Ensucia tu camisa y tu corbata cuando te encuentras dando un discurso sincero en televisión."

Harold Pinter, discurso de agradecimiento del premio Nobel de Literatura.
versión íntegra en castellano