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miércoles, 7 de marzo de 2012

LOCOS LITERARIOS

Delirante descripción en tercera persona que hace de sí mismo el autor Pidgin, Jean Pierre Aimé Lucas, nacido en Dieppe en 1796, autor del "Tratado de aplicación de los trazados geométricos en las líneas y superficies del primer grado o principios sobre las relaciones de la primera y segunda potencias", en el cual resuelve el problema, por otra parte irresoluble, de la cuadratura del círculo.
Su autorretrato dice así:
"El autor de la cuadratura del círculo no ha sido favorecido por la naturaleza únicamente en cuanto a las facultades intelectuales, sino que ésta también le ha provisto de grandes atractivos físicos; goza de una constitución robusta, a pesar de que su fisonomía pudiera indicar lo contrario; posee un vista penetrante, tiene un gusto exquisito, el olfato de lo más impresionable, el oído fino y el tacto delicado; su fuerza física es considerable, si se tiene en cuenta su estructura, que parece menuda, y ello es tan cierto que puede en un sólo día recorrer 25 leguas a pie y volverlas a hacer el día siguiente; por otra parte, cultivó con provecho todos los juegos gimnásticos, lo cual contrariaba mucho a sus adversarios.
La naturaleza le ha dotado también de una gran destreza, puesto que le resulta posible dedicarse con éxito a cualquier tipo de trabajos de arte que se le quiera asignar; pues conviene que lo sepa usted, lector, la naturaleza ama y protege las artes.
A los nueve años, era herrero; se convirtió en carpintero, carretero, ebanista, mecánico, constructor de barcos (pues ha hecho modelos), escultor, tornero en madera y metal; ha trabajado la piedra de construcción, es albañil, cantero, calderero, cristalero, decorador, pintor, dibujante, arquitecto, litógrafo, sastre, incluso zapatero, pues ha conseguido hacer el zapato sin costuras; y, al mandar componer su obra, ha comprendido la posibilidad de colocar en el componedor los caracteres sin tocarlos, procedimiento que ya existía, pero que él ignoraba. No se pueden poner en duda todas estas cualidades, pues ha dado pruebas de las mismas; sin embargo, nada es aprendido; le basta con ver obrar, comprende enseguida las dificultades que hay que vencer, pone manos a la obra y lo consigue.
Podría dedicarse a la literatura, la historia, la política, con éxito; hará versos tan bellos y más correctos que los que han salido de la pluma de los más famosos poetas, sin conocer siquiera las reglas establecidas. En una palabra, todo lo que es posible para los demás hombres, el autor de la cuadratura del círculo puede hacerlo, a menudo con el mismo grado de perfección, y el algunos casos puede incluso superarles. Pero, la parte en la que destaca, y a la que se dedica de manera más especial, es la de las ciencias exactas. Lo único que le resulta imposible es el estudio de las lenguas extranjeras; por eso, sus éxitos en latinidad han sido menos que mediocres; ello se debe a su pronunciada aversión por todo lo que es extranjero, siendo por carácter y por principios eminentemente nacional.
Independientemente de sus cualidades, el autor de la cuadratura del círculo posee además las prendas del corazón; es sensible sin querer parecerlo, es afable por naturaleza; es sencillo en sus costumbres, en su forma de vestir y en su manera de vivir: quiere a su familia y especialmente a su madre, a la cual no ha faltado más que dos veces, y por una razón que no era censurable. Impulsivo, petulante y convencido de su superioridad, odia a los que le contradicen torpemente, y cuando intentan enfrentarse a él se enfurece, y algunas veces llega incluso a pegar. Amigo sincero de la verdad, combate a ultranza a mentirosos e hipócritas y de manera todavía más especial a los corruptores e intrigantes; finalmente, al igual que la naturaleza, de la que en cierto modo es representación viva, abate sin piedad a sus enemigos, y les perdona sin rencor cuando reconocen sus errores.
(...) Lo he destruido todo, es cierto, pero también he rescontruido para la eternidad. Mi obra quedará siempre en pie y no será ampliada más que por la mano del nuevo genio que la naturaleza tenga a bien crear en tiempos más lejanos".
En una nota dejó escrito que el año más problable para la aparición de su sucesor será el 4444.

Extraído del fantástico libro "En los confines de las tinieblas: los locos literarios" de Raymond Queneau.

jueves, 5 de enero de 2012

MANIFIESTO PUTA



El manifiesto puta rechaza analizar y entrar a debatir cualquier juicio de valor que nazca del poder macho, tan sólo recurre a ese poder  con la sana intención de escupirle. Para las putas autónomas la palabra prejuiciada del poder macho tiene el valor de la mierda. Ya sabemos cómo nos consideran, pues han tenido tiempo de demostrarlo. Nos han demostrado cómo nos desprecian y desean, cómo se recrean paseándonos como el estereotipo indigno al que nunca se debe imitar, cómo nos persiguen con leyes antisexo femenino. Les asusta el control de las mujeres sobre sus cuerpos. Les asusta que les imitemos y nos imitemos a nosotras mismas en versión poderosa y autocomplaciente, por eso nos ridiculizan y vetan nuestras decisiones. Les asusta que seamos putas dominantes, promiscuas e infieles, ambiguas, infértiles y desvinculadas de la familia patriarcal.

Beatriz Espejo, de "Manifiesto puta".

jueves, 8 de diciembre de 2011

ZOMBIS

Lo que sigue es un texto medianamente ordenado, pretendidamente sensato y esforzadamente denotativo y, como consecuencia de todo ello, de algún modo que ahora sólo intuyo, deudor de textos anteriores y heredero de pensamientos ya habitados. En este sentido de lo habitado, y como todo lo habitado tiende a ser útil, pragmático y eficiente, no tengo más remedio que atenerme a lugares comunes para ser comprendido, pues lo original tiende a ser azaroso, raro, subjetivo, y en definitiva y a fin de cuentas, a ser poesía. No digo que en lo práctico no se pueda ser original, no; digo que yo no puedo serlo, o sea que (y vaya así por delante, pues ya veo elevar su índice a los censores), la tara está en mí y no necesariamente en los demás. A quién sino a mí, al que la vida práctica se le vuelve inoperable, a quién más que a mí, digo, le gustaría ser tan original y revolucionario como Manuel Jalón, que inventó el escurridor de fregonas, o tener las aptitudes precisas y necesarias para ser capaz de desarrollar un sesudo programa de I+D para la renovación y proyección de la Poesía Útil (valga el oxímoron). Pero para esta tarea hace falta tener unos principios sólidos y unos objetivos claros, y yo siempre me hallo en la mitad de todos los caminos, desconociendo el principio e ignorando el final, como un personaje de Kafka. Y entre esos principios de los que carezco, y quizá el más determinante para el tema que tratamos, está el freudiano principio de realidad.

Para vivir ordenadamente y caminar según el canon, esto es, dando un paso detrás de otro, es preciso ser inteligente, cosa que yo, mal que me pese a veces, no soy. Y es que a menudo se me ovillan los pasos, se me anudan las tibias, y tropiezo con mi propia sombra. Hablo, para que quede ya claro, de ese tipo de inteligencia utilitaria y adaptativa, eminentemente conservadora, y que se debe a un paradigma construido por la razón práctica o instrumental. Este es el tipo de razón que nos permite elaborar mínimamente ese principio de realidad y un apego de molusco al mundo establecido. A nadie se le escapa, como ya dijera Freud, que es la razón del superviviente y un claro resorte evolutivo. Careciendo de él, ay señores míos, sobreviene un tipo de caminar torpón, etílico y deambulante, al que acompaña un ensimismamiento poético que da a quien lo padece toda la apariencia de un zombi. Se corta la hilaza social de la continuidad como especie y nos invade un tipo de hambre (zómbica) abstracta e insaciable por lo oscuro, misterioso, escondido, interior, lejano, intangible; un impulso lírico que tiende al caos y la destrucción; una necesidad irrefrenable de expresar lo inexpresable, que es, por otro lado, el origen de toda poesía. El poeta como el zombi es un ser incivilizado, un bárbaro que está más allá de cualquier frontera, de la vida vivible, de lo estructurado y que, cuando se le piden explicaciones por su actitud, sólo es capaz de emitir inconexos balbuceos.

El zombi es un poeta moderno, sí, pero el zombi-poeta también piensa. También posee una inteligencia, pero cualitativamente distinta: hablo, como alguno ya habrá imaginado, de la razón poética. (Nota a vuelapluma: escribir un texto en homenaje y reconocimiento a María Zambrano). Esta razón construye otro paradigma, otra teoría y, en definitiva, otra cosmovisión que obliga a otra forma de permanencia en el mundo; permanencia que será, inevitablemente, de confrontación y oposición a la realidad, porque el zombi no encaja, porque la realidad es el reino de lo útil y el poeta es el príncipe de lo inútil. Aquí habrá, por lo tanto, un más que predecible problema de adaptación: el poeta siempre estará fuera de lugar, siempre será el extranjero. La realidad se le antoja un montaje impropio y teatral, y así se va convirtiendo en el refractario de René Char. Y el escritor, el poeta, escribe contra la realidad, como bien dice Vila-Matas. (—¿Por qué usa usted tantas citas de otros autores?— le preguntaron una vez al superzombi Leopoldo María Panero. —Pues para que me hagan un poco de caso, joder— respondió él sagazmente).

Pero no nos equivoquemos porque, por poco que nos guste, realidad sólo hay una. Pero una cosa es ser consciente de esto y otra muy distinta caer en la trampa del realismo, que es la trampa urdida taimadamente por la razón instrumental y su paradigma. El poeta no niega, ni siquiera el más hermético y alelado, su realidad material, lo que está ahí fuera, pero sí reniega de ella. La acusa y la impugna. Y al no aceptarla su actitud será característica, una actitud que marcará la diferencia entre ser un funcionario de la realidad o ser un zombi de la superrealidad (o surrealidad, como ustedes prefieran. Podría ahora muy bien seguir con este hilo argumental para abogar por un tipo de surrealismo primitivo como práctica eficaz para una superación dialéctica de las contradicciones entre la razón instrumental y la razón poética pero, además de que nos llevaría más lejos de lo conveniente en lo que a estos apuntes se refiere, pues, qué quieren que les diga, sinceramente: no me apetece. Los zombis también somos bastante perezosos, no me duelen prendas en decirlo).

El poeta no puede aceptar el mundo, por eso precisamente es poeta. El poeta, con su silencioso NO, representa fielmente al zaratustriano león de Nietzsche. Y por eso escribe, así de sencillo. En una sólo aparente ironía escribirá para expresar ese mundo, pero desde su particular visión zómbica, desde su inteligencia. El poeta es el irremediablemente gran insatisfecho. ¿Por qué si no, díganme ustedes, escriben los que escriben? ¿Porque se sienten bien, cómodos, miembros típicos de la época que les ha tocado vivir? Evidentemente no. No conozco a ningún poeta feliz. ¿Ustedes sí? Pues entonces no es poeta o sólo hace versitos los domingos. Y es que la verdadera literatura es hija del descontento y la insatisfacción, de la inadaptación y de la magia. Sí, de la magia. Porque el acto de escribir tiene todavía ese componente mágico original por el que el escritor quiere transformar la realidad y transformarse en la escritura. ¿Ingenuidad, murmura alguno? Sí, posiblemente. Pero un tipo de ingenuidad rampante y crítica que busca siempre componer un poema más brillante que la vida. ¿Y qué es lo que se emplea para esta tarea tan ardua como imposible?: un lápiz, un papel, algunas palabras, y todo el desencanto y el cabreo imaginables.


Juan Manuel Uría, del libro colectivo "Literatura y Realidad"

domingo, 20 de noviembre de 2011

ALEGRÍA DE ESTAR TRISTE


La ironía, la teatralidad y la falsa personalidad no son sino intentos de proteger la verdadera intimidad. Porque el alma andaluza es un alma triste, como lo son en el fondo todas las almas grandes, y su alegría no es sino una "alegría de estar triste".

Beñat Arginzoniz, de "Reflejos de Andalucía".

sábado, 12 de noviembre de 2011

EL MAL DE BARTLEBY


Al regresar a casa, he encontrado en un periódico unas sorprendentes declaraciones de Bernardo Atxaga, donde el escritor vasco dice que está sin ganas de escribir: "Despúes de veinticinco años de carretera, como dicen los cantantes, las ganas de escribir son cada vez más difíciles de encontrar".
Atxaga, pues, tiene los primeros síntomas del mal de Bartleby. "Hace poco -comenta-, un amigo me decía que hoy en día para ser escritor hace falta más fuerza física que imaginación". Son, a su modo de ver, demasiadas entrevistas, conferencias y presentaciones ante la prensa. Se plantea hasta qué punto tiene que estar el escritor en la sociedad y en los medios de comunicación. "Antes -dice- era inocuo, pero ahora es fundamental. Percibo una atmósfera de cambio en el ambiente. Veo que desaparece un tipo de autores, como Leopoldo María Panero, que antes se podían situar en una especie de Salón de los Independientes. Ha cambiado, también, la forma de dar publicidad a la literatura. Y la de los premios literarios, que son una burla y un engaño."
A la vista de todo eso, Atxaga se plantea escribir un libro más y retirarse. Un final que al escritor no le parece nada dramático. "No tiene por qué ser triste, es sólo una reacción ante el cambio". Y acaba diciendo que volverá a llamarse Joseba Irazu, que era su nombre cuando decidió darse a conocer con el pseudónimo de Bernardo Atxaga.
Me ha encantado el gesto rebelde que contiene su anuncio de retirada. He recordado a Albert Camus: "¿Qué es un hombre rebelde? Un hombre que dice no".

Enrique Vila-Matas, de "Bartleby y compañía"

sábado, 13 de agosto de 2011

LA SONRISA DEL HORIZONTE


Si no fuese por la presencia de lo sucio y lo semieducado, lo informe, extraño e incompleto, lo insensato y lo absurdo, las formas infinitas del delicioso renacuajo humano, no luciría el horizonte tan amplia sonrisa.

Epígrafe de Frank Moore Colby en "Los Ángeles del Infierno" de Hunter S. Thompson.

jueves, 14 de julio de 2011

PARA ACABAR DE UNA VEZ CON LAS MUJERES



¿Habrá que ver en el odio a las mujeres, compartido por el judaísmo, el cristianismo y el islam, la consecuencia lógica del odio a la inteligencia? Volvamos a los textos: el pecado original, la culpa, la voluntad de saber, se deben primero a la decisión  de una mujer, Eva. Adán, el imbécil, se queda satisfecho con obedecer y someterse. Cuando la serpiente (Iblis, en el Corán, que desde hace siglos lapidan millones de peregrinos en La Meca bajo la forma de un betilo…) habla –lo cual es normal, es sabido que todas las serpientes hablan-, se dirige a la mujer y entabla un diálogo con ella. Serpiente tentadora, mujer tentada, por lo tanto mujer tentadora para toda la eternidad; es un paso fácil de dar…

El odio a las mujeres es similar a una variación sobre el tema del odio a la inteligencia, a lo que se suma el odio a todo lo que ellas representan para los hombres: el deseo, el placer y la vida. Incluso la curiosidad: el Littré confirma que se denomina “hija de Eva” a toda mujer curiosa. Ella da deseos y también da la vida: por su intermedio se perpetúa el pecado original, que, como asegura Agustín, se transmite desde el nacimiento, en el vientre de la madre, a través del esperma del padre. Sexualización de la culpa.

Los monoteísmos prefieren mil veces el Ángel a la Mujer. Mejor un mundo de serafines, tronos y arcángeles que un universo femenino, ¡por lo menos mixto! Nada de sexo, sobre todo: nada. La carne, la sangre y la libido, asociadas de modo natural a las mujeres, les proveen al judaísmo, al cristianismo y al islam más de una ocasión para establecer lo lícito y lo impuro, y así atacar el cuerpo deseable, la sangre de las mujeres liberadas de la maternidad y la energía hedonista. La Biblia y el Corán se regodean en esos temas.

Las religiones del Libro detestan a las mujeres: sólo aman a las madres y a las esposas. Para salvarlas de su negatividad consustancial, para ellas no hay más que dos soluciones –de hecho, una en dos tiempos-, casarse con un hombre y darle hijos. Cuando atienden a su marido, cocinan y se ocupan de los problemas del hogar, cuando además alimentan a los niños, los cuidan y los educan, ya no queda lugar para lo femenino en ellas: la esposa y la madre matan a la mujer. Con eso cuentan lo rabinos, los curas y los imanes, para tranquilidad del varón.

El judeocristianismo sostiene la idea de que Eva –aparece en el Corán como mujer de Adán, es cierto, pero nunca la nombran, apenas un signo… ¡lo innominado es innombrable!- fue creada en segundo lugar (sura 3,1), como un accesorio, de la costilla de Adán (Gén. 2, 22). Un despojo retirado del cuerpo principal. Primero, el macho, y luego como fragmento separado, el resto, la migaja: la hembra. El orden de llegada, la modalidad existencial participativa, la responsabilidad de la culpa, todo agobia a Eva. Desde entonces, paga el más alto precio.

Su cuerpo está maldito y ella también, en su totalidad. El óvulo no fecundado exacerba lo femenino en falta, por negación de la madre. De ahí proviene la impureza de la regla. La sangre menstrual presenta igualmente el peligro de períodos de infecundidad. Una mujer estéril e infecunda es el peor oxímoron para el monoteísta. Además, durante el período no hay riesgo de embarazo; por lo tanto, la sexualidad queda disociada del temor a la maternidad y así puede practicarse por sí misma. La potencialidad de la sexualidad separada de la procreación, en consecuencia, de la sexualidad pura, de la pura sexualidad: he ahí el mal absoluto.

En nombre del mismo principio, las leyes monoteístas condenan a muerte a los homosexuales. ¿Por qué? Porque su sexualidad impide –por el momento- las funciones de padre, madre, esposo y esposa, y afirma a las claras la primacía y el valor absoluto del individuo libre. El soltero, dice el Talmud, es un hombre a medias (!), a lo que el Corán responde en los mismos términos (24, 32), mientras que Pablo de Tarso ve en el solitario el peligro de la concupiscencia, el adulterio y la sexualidad libre. De ahí proviene –ante la imposible castidad- su exhortación al matrimonio, la mejor manera de acabar con la libido.

Asimismo, las tres religiones censuran el aborto. La familia funciona como límite insuperable y como célula básica de la comunidad. Implica niños, que el judaísmo considera como la condición de supervivencia de su Pueblo, que la Iglesia desea ver crecer y multiplicarse, y que los musulmanes consideran la bendición del Profeta. Todo lo que ponga trabas a la demografía metafísica desata la ira monoteísta. A Dios no le gusta el planning familiar.

Por ello, en cuanto da a luz, la madre judía ingresa en un ciclo de impureza. La sangre, siempre la sangre. En el caso de un hijo, la prohibición de entrar en el santuario es de cuarenta días; para las hijas, ¡sesenta! Dice el Levítico… Conocemos la oración judía de la mañana que incita a todos los hombres a bendecir a Dios durante el día por haberlo hecho judío, no esclavo ni… ¡mujer! (Men. 43b). Tampoco ignoramos que el Corán no condena explícitamente la tradición tribal preislámica que justifica la vergüenza de convertirse en padre de una hija y justifica la pregunta: ¿conservará a la niña o la esconderá bajo tierra? (16, 58). (La edición resumida de la Pléiade advierte en una nota, para atenuar la barbarie probablemente, que es por temor a la pobreza, ¡lo que faltaba!)

Por su parte, los cristianos, muy graciosos, sometieron a discusión en el Concilio de Mácon, en 585, el libro de Alcidalus Valeus, titulado Disertación paradójica en la que se intenta demostrar que las mujeres no son criaturas humanas… No se sabe dónde está la paradoja (!), ni si el ensayo sufrió algún cambio, tampoco si Alcidalus conquistó a su público de jerarcas cristianos ya ganados a su causa –basta con adherir a las innumerables imprecaciones misóginas de Pablo de Tarso…-, pero la prevención de la Iglesia con respecto a las mujeres sigue siendo de una actualidad siniestra.

Michel Onfray, de "Tratado de ateología"

martes, 7 de junio de 2011

Rebelada/os#1


Mucho se está hablando últimamente sobre "los indignados" y sobre "los rebelados". Algunos se indignan y salen a la calle, otros arrastrando una gran indignación de años pagan las consecuencias de haber dado pasos firmes  hacia la rebelión. Me imagino que los de Tiqqun se sentirán profundamente indignados al leer el libreto de Hessel. Y lo digo porque aun a pesar de que no muchos los conocían hasta hace poco, los del grupo francés llevan años tratando de abrir una linea de pensamiento-acción capaz de pensar y responder a una época de control total y degradación moral máxima.  Saltaron hace unos años porque la policía y los medios de comunicación quisieron asociarles con ciertos actos de sabotaje. Pero cuando uno lee sus textos (algunos de ellos al menos) tiene la sensación de que  tal vez todo  obedeciera a una estrategia de contaminación y esterilización de una grupo de personas capaces de generar un pensamiento contemporáneo y realmente peligroso. Aunque quien sabe, tal vez se cansaran de escribir y pasaran a acciones más directas en un ataque de desesperación. En cualquier caso creo que merece la pena conocer un poco a este grupo.

martes, 31 de mayo de 2011



Engels dominaba la espada con mucha más solvencia, y su complexión se lo permitía. Y si era rara la vez que se encontraba mal, Marx parecía estar constantemente al borde de sus capacidades intelectuales y físicas. "Nueve asignaturas me parecen demasiado y no me gustaría que hicieras más de lo que tu cuerpo y tu mente pueden soportar", le advirtió Heinrich, su padre, cuando comenzó la universidad. "Un alumno enfermizo es el ser más desafortunado de la tierra. Por lo tanto, no estudies más de lo que tu salud pueda soportar". Pero Marx no hizo caso, y adquirió el hábito de fumar, leer y trabajar hasta bien entrada la noche. La combinación de esa carga de trabajo con unas borracheras de órdago fue un cóctel casi mortal. Incluso muchos años más tarde, después de una "juerga de antología", Engels, fuerte como un toro, se iba a trabajar puntualmente a la mañana siguiente y completamente lúcido; Marx, en cambio, quedaba fuera de combate un par de semanas.

Tristram Hunt, de "El gentleman comunista".

lunes, 30 de mayo de 2011

LENIN DADÁ




Un pintor me habla de Lenin, a quien conoció en el Barrio Latino en 1912. "Compartíamos mozas. Lenin era muy alegre, muy bueno, y, en el amor, muy cochino".

Dominique Noguez, de "Lenin Dadá"

miércoles, 25 de mayo de 2011

OBRERO, EN CASA TÚ ERES EL PATRÓN

Un acontecimiento que podría parecer singular o accidental ocurrido en la acampada de Sol, hace unos días, revela las dificultades de un movimiento heterogéneo y espontáneo, en la tarea de cambiar el orden de cosas. Y me parece interesantísimo para pensar la durísima labor (previa a todo movimiento revolucionario) que queda por hacer en el día a día, lejos de las multitudes concentradas. Os dejo aquí un artículo escrito por Belén Gopegui en Rebelión:

 
 Será feminista

Belén Gopegui
en Rebelión.org


La historia se va sabiendo, es pequeña y es signficativa pero mucho más por su final que por su desencadenante. Alguien arrancó el jueves de cuajo una pancarta que decía "La revolución será feminista o no será". Es la única pancarta que se ha arrancado y el problema mayor fue que mientras el individuo se golpeaba el pecho a lo King Kong, un grupo grande de gente le aplaudió y abucheó a las mujeres. Cuando bajaron del andamio había debajo un grupo que insultó a quienes habían subido la pancarta.

INDIGNARNOS... Y DESPUÉS ¿QUÉ?



¡Indignaos! (Indignez vous!) de Stéphane Hessel es una especie de panfleto que está siendo últimamente muy pero que muy leído en Francia y últimamente parece que también en España (la gente de SOL). Su autor, fue miembro de la Resistencia Francesa, y tiene ya 93 años. La cosa es que la "obrita" se ha convertido en pocos meses en uno de los mayores éxitos editoriales en Francia. Lo curioso es que se trata de un texto que llama a la protesta. Bueno, al menos a la indignación. Y por aquí es por donde le han venido los palos de los jóvenes que estaban ya indignados antes de que él publicara su texto. El libro no ha dejado indiferente a casi nadie. Muchos le han respondido diciendo que no se trata de "indignarse", que con eso no basta, que de lo que se trata es de rebelarse. Le han tratado unos de blando, y a otros parece que el viejillo no les hace mucha gracia precisamente por incitar a la chavalería a la protesta. La cosa es que el brevísimo texto, se ha convertido en un éxito para algunas editoriales, porque a casi todo el mundo le despierta interés. Además, digámoslo, se lee de una sentada y está bien escrito.

viernes, 20 de mayo de 2011

¡No es sólo indignación!



Inventando nuevas formas de hacer política.



Es verdad que estamos indignados e indignadas. Pero no sólo. Si sólo fuera indignación lo que nos juntó en las calles y plazas de nuestras ciudades, tal vez el movimiento tendría poco aliento. Pasado el momento del arrebato habríamos vuelto a nuestras casas. No es eso lo que está ocurriendo. Tras las manifestaciones grupos más o menos grandes han acampado en las plazas y, después de los desalojos, están volviendo una y otra vez.


Eso muestra una voluntad de hacerse oír que va más allá de la mera indignación, una voluntad que está abriendo nuevas vías para hacer política a partir de la idea de que “la política” no es sólo ni principalmente el oficio – el “negocio” – de la mal llamada clase política, sino que política es la única forma que tenemos de resolver los problemas colectivamente. La captura de la política por esas capas profesionales que han hecho de ella su ocupación exclusiva, reduciendo a su gusto la representatividad y ejerciéndola en contra de gran parte de la población, nos quita de las manos unas herramientas sin las cuales estamos abocados a la competencia salvaje entre unos/as y otros/a y a la guerra entre pobres.


viernes, 6 de mayo de 2011

LA LIBERTAD DEL ESPÍRITU

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Puesto que la necesidad de libertad y la idea no se provocan en aquellos que no están sujetos a molestias y a impedimentos, cuanto menos sensibles a esas restricciones seamos, menos se provocará el término y el reflejo de la libertad.

Un ser poco sensible a los obstáculos que surgen a la libertad del espíritu, a las adversidades que le imponen los poderes públicos, por ejemplo, o a las circunstancias exteriores de cualquier tipo, sólo reaccionará un poco contra esas adversidades.

No sufrirá ningún estremecimiento de rebelión, ningún reflejo, ninguna resistencia contra la autoridad que le impone ese obstáculo. Al contrario, en muchos casos se encontrará aliviado de una vaga responsabilidad. Liberarse, para él, su libertad, consistirá en sentirse descargado de la preocupación de pensar, de decidir, de desear.

Comprenden las consecuencias enormes de esto: en los hombres donde la sensibilidad por las cosas del espíritu es tan débil que las presiones que se ejercen sobre la producción de las obras del espíritu son imperceptibles, no hay reacciones, al menos exteriores.

Ustedes saben que esta consecuencia se verifica muy cerca de nosotros: observen en el horizonte los efectos más visibles de esta presión sobre el espíritu, y al mismo tiempo observen la poca reacción que provoca. Esto es un hecho.

Paul Valéry, de "La libertad del espíritu".


miércoles, 4 de mayo de 2011

LA EXPERIENCIA DE LA LECTURA

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Nunca han sido tan fáciles las condiciones del saber; nunca han sido tan improbables las posibilidades de hacer de él un arte. Nos lo han repetido ya mil sociólogos. El material está ahí inmediatamente, puedo ir de mi silla al Museo del Prado, zambullirme en la biblioteca de Oxford, volver dando un rodeo por la rue de Richelieu; lo que falta es la paciencia, el silencio; lo que falta es, sencillamente, el tiempo, es decir, además, el aburrimiento. George Steiner lo expresa muy bien: ¿qué efecto tendrá esta nueva realidad en la lectura, en la función de los libros tal como los hemos conocido y amado? Se puede constatar ya en el efecto de exotismo cada vez más extraño que suscita el acto silencioso de la lectura, la estupefacción que acoge la decisión de quedarse tres días encerrado escribiendo. Lo más increíble, hoy, es el espectáculo de un chiquillo que corre a refugiarse a la sombra de una cabaña con su libro. Al niño actual ni se le ocurre meterse en su habitación a soñar despierto, abrir una novela por cualquier página, dejarse hipnotizar por el misterio de los caracteres. Lo esperan en todas partes, la tribu lo llama sin parar: a judo, a violín, al club de teatro, ¡hasta a la biblioteca! La experiencia de la soledad, de la mirada posada en la ventana sobre los tejados, la experiencia de esa tristeza tan extraña y dulce que está en el fondo de todos los libros como una luz de sombra, esa experiencia capital en la que consiste la iniciación al mundo y a la finitud, esa experiencia se ve como impedida, incluso prohibida.

                    Michel Crepú, de "Ese vicio todavía impune"


domingo, 24 de abril de 2011

LA PROCESIÓN DE GENARÍN, SANTO DE POETAS Y DE PUTAS

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“Poco antes de las doce de la mañana de Viernes Santo, y en la carretera de los Cubos de esta capital, junto al cubo tercero de la muralla y yendo desde Puerta Castillo para San Lorenzo, inmediato a la calle que baja de Santa Marina, ocurrió una desgracia que impresionó profundamente a las personas que acudieron al lugar del suceso, tan próximo al sitio en que era la hora de la mayor concurrencia por la procesión que se celebraba.

Según las referencias obtenidas en el lugar del suceso, momentos después de ocurrir éste, circulaba por la carretera un camión de la limpieza pública guiado por el chofer José María Saenz, de diecinueve años, llevando en el vehículo a dos empleados en el servicio, y debido a la velocidad que llevaba no pudo hacerse funcionar debidamente los frenos al encontrarse en la carretera y en la mano del vehículo a un hombre.

La muerte debió sobrevenir casi instantáneamente debido a la presión sufrida contra la muralla, lo que le produciría, en opinión del forense, la fractura de la base y bóveda del cráneo”

Con esta detallada reseña necrológica, publicada en su última página junto a sendos anuncios del Gran Hotel Oliden y de los riquísimos cafés La Marte, despedía el Diario de León un 30 de marzo de 1929 –Sábado Santo por más señas- a quien durante tantos años fuera su más insigne pregonero por las calles y rincones de la vieja ciudad leonesa. Había muerto GENARÍN, el pellejero amante del orujo y cliente sempiterno de tabernas y prostíbulos, conocido y querido de todos y cada uno de los veinticincomil pobladores de aquel León humilde de finales de los años veinte.

Pero a pesar de todo, a pesar del luto con que tiñó las calles la noticia de la muerte de Genaro, ésta no hubiera pasado de ser una más de las muchas que cada día ocupan las páginas de sucesos de los periódicos de no haber mediado un azar milagroso que salvó su recuerdo de la costra de olvido y desconsuelo con que el tiempo habría de enterrarle para siempre. Y este azar milagroso, sin precedente alguno ni tan siquiera analogía en los anales del santoral cristiano, fue a venir de la mano de un grupo de bohemios leoneses, mitad búhos, mitad poetas, que, a contrapelo de leyes y costumbres, todas las noches de Jueves Santo, cuando el reloj de la Plaza Mayor desgranaba las doce campanadas que preceden al reino de las brujas y los muertos, recorrían en cortejo las calles de la ciudad desgranando sus versos alcohólicos a la luz de un candil o de una farola. (…).

La vida y enseñanzas de Genarín y, sobre todo, sus milagros iban a ser pilares suficientes para levantar el edificio de su religión. Una religión que, al paso del tiempo, ha ido poco a poco engrandeciendo su figura hasta acabar convirtiéndose en el santo preferido de poetas y de putas, en patrón de los enfermos de riñón y en advocación suprema –junto a San Froilán- de la ciudad de León. Una ciudad que, a cambio, acude cada noche de Jueves Santo, en recogida procesión de orujo y poesía, hasta el cubo tercero de una vieja carretera para rendir homenaje a aquel humilde pellejero amante de todos los vicios que allí mismo murió atropellado por el primer camión de limpieza que compró el ayuntamiento.

Aquí, Genarín, terminó
tus puteríos y enredos,
y tu perdón da a los malos
y tu premio a los buenos.
Cúranos nuestras goteras
que nos duelen en el cuerpo,
a los mozos por la grifa,
a los ancianos por viejos.
Danos la paz que tú tienes
y que de ti merecemos.
Y, siguiendo con tus costumbres,
que nunca fueron un lujo,
bebamos en tu memoria
una copina de orujo.

Julio Llamazares, de "El entierro de Genarín. Evangelio apócrifo del último heterodoxo español"

sábado, 23 de abril de 2011

BASTA UN POEMA

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Por consiguiente, lo bello no puede ser simplemente reproducido; requiere que primero sea producido. Le toma a la vida, a la materia misma, energías elementales que en principio son transformadas, después transfiguradas. Ciertas poesías se enlazan con la transformación, otras con la transfiguración. Pero el ser humano siempre debe sufrir una metamorfosis con el poema verdadero. La función principal de la poesía, es la de transformarnos. Es la obra humana que nos transforma con mayor rapidez: basta un poema.

                     Gaston Bachelard, de "Lautréamont".

miércoles, 13 de abril de 2011

Ser libre es estar condenado a ser libre

"[...]soy mi Futuro en la perspectiva constante de la posibilidad de no serlo. De ahí esa angustia que describíamos antes, y que proviene de no ser yo suficientemente ese futuro que tengo-que-ser y que da un sentido a mi presente: pues soy un ser cuyo sentido es siempre problemático. En vano quisiera el Para-sí encadenarse a su Posible, como al ser que él es fuera de sí mismo pero que, por lo menos, lo es con seguridad: el Para-sí no puede ser jamás sino problemáticamente su futuro, pues está separado de éste por una Nada que él es; en una palabra, es libre, y su libertad es el propio límite de sí misma. Ser libre es estar condenado a ser libre."

Sartre, El Ser y la Nada (1943)

[De la edición de Losada (1972), traducción de Juan Valmar.]

viernes, 21 de mayo de 2010

ARTE Y ACTIVISMO


El arte y el activismo no siempre van unidos de la mano. Pero desde luego cuando se encuentran, en ese encuentro en el que el arte deja de ser arte y el activismo deja de ser activismo para ser otra cosa, surge algo que cuanto menos, nos da que pensar.